19/4/17

30º Aniversario de The Simpsons

Hoy se cumplen treinta años desde que, en 1987, apareciese en la pequeña pantalla aquella sección de The Tracey Ullman Show donde una familia de color amarillo protagonizaba una serie de cortos que más tarde Matt Groening convertiría en uno de los mayores éxitos de animación de la cadena estadounidense Fox.

The Simpsons se ha caracterizado por una ácida crítica social y, como no podía ser de otra forma, entre sus episodios se cuentan numerosos cameos y especiales como el de Halloween, en los cuales el tema del vampiro se nos presenta con un gran sentido del humor. 

En el episodio 86, perteneciente a la 5ª Temporada (capítulo 5) y englobado en el tríptico anual de terror Treehouse of Horror IV, conoceremos la particular versión del Drácula de Coppola de la mano de Bart Simpson. El señor Burns, transmutado en conde vampiro, invita a la familia a cenar a su castillo y lo que sucede después... mejor que lo veáis. Entre las referencias más icónicas, vamos a encontrar un guiño a la miniserie de Tobe Hooper, Salem's Lot (1979), cuando Bart y los otros niños visitan a Lisa en su habitación, así como al film de Joel Schumacher, Lost Boys (1987).

En Treehouse of Horror XXI, parodian a la también estúpida Twilight en el episodio "Tweenlight", donde Lisa se enamora de un nuevo y misterioso estudiante llamado Edmund, hijo de Drácula. Este Conde Drácula es miembro del Partido Republicano de Springfield y no demasiado popular entre sus conciudadanos. Lo veremos en la edición anterior como "uno de los monstruos que ya no molan", disfrazado de Iron Man, y en el episodio "The Shinning" de la temporada 6, junto a otros tres capítulos aislados. Dracula-La-Land es el vecindario de Springfield habitado por vampiros, que nos recuerda más al Bon Temps de True Blood que a la oscarizada película de Damien Chazelle. En él, Booberella es la presentadora de televisión más conocida (una especie de Ophra Winfrey cuya primera aparición tiene lugar en "I'm spelling as fast as I can", y de ahí hasta en tres especiales de Halloween). Lo más granado de las representaciones visuales del vampiro se dará cita en este peculiar vecindario: el Count von Count (Conde Draco, en España), Grandpa (The Munsters), Selene (Underworld), el Conde Orlock (Nosferatu), Elvira, Blacula o el Count Chocula (Fudge-ula, en inglés, carátula de unos conocidos cereales).

Otros personajes del imaginario simpsoniano adecentados para la ocasión son Krusty el payaso disfrazado de vampiro; Edna Krabappel, cuya primera aparición fue en el episodio "When Bongos Collide!", y que se convierte en vampiro tras un accidente nuclear -parodia de Vampirella conocida como la super heroína Vampiredna-; Lisa Simpson travestida de Lady Gaga vampiresa, o la misma esposa del Conde Drácula. En "The Book Job", encontramos una librería que expone un cartel sobre Shaun White, el vampiro de la nieve junto a más libros de vampiros, y en "All's fair in oven war", las referencias al Drácula negro de William Crain (Blacula, 1972).

Como veis, treinta años en los que no ha faltado la presencia del upiro como ente social, caricaturizado y entrañable en algunos sketches, incisivo y aterrador en otros.



© Fuera de Contexto, 2017.
© Fox Entertainment Group.

27/1/17

In Memoriam: John Hurt y Miguel Ferrer

El mes de enero nos ha dejado huérfanos de dos de sus actores más emblemáticos. Por un lado, Miguel Ferrer, al que muchos recordarán por su papel en la serie Twin Peaks, donde interpretaba a Albert Rosenfield, del FBI, o a Bob Morton en Robocop, pero también por dar vida a otros personajes en películas de terror menores como Tales from the Crypt o The Night Flier. En esta última, Ferrer da vida al reportero Richard Dees, quien investiga una serie de asesinatos con impronta vampírica. Basada en un relato de Stephen King, la historia conecta con otros trabajos del escritor norteamericano, a los que se alude constantemente en esta cinta del año '97, en particular, con Popsy, cuyo misterio gira en torno a un vampiro de características similares a las del aviador nocturno.


Por otra parte, el británico John Hurt deja a sus espaldas una prolija carrera cinematográfica, con títulos destacados como The Ghoul, Alien, 1984, Harry Potter o la coproducción anglo-germana Only Lovers Left Alive, en la cual Hurt se mete en la piel de Christopher Marlowe, un vampiro que simula su muerte en el siglo XVI para vivir en la sombra bajo la protección de los tiempos actuales. Guillermo del Toro le incluyó inicialmente en el piloto de la serie The Strain, donde John Hurt debía interpretar al profesor Abraham Setrakian, pero finalmente tuvo que ser sustituido -como otros actores que participaron en la primera termporada- por el inglés David Bradley.


© Fuera de Contexto, 2017.

13/1/17

¡Comienza 2017!

Y con él, el esperado estreno de Castlevania, serie homónima inspirada en el vídeojuego creado por la factoría japonesa Konami a finales de los ochenta. Distribuida por Netflix, contará con cuatro temporadas que compondrán un total de 32 episodios de unos 25 minutos.

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© Fuera de Contexto y Subtexto, 2022.



30/12/16

El vampiro en la obra de Tolkien

Ahora que está tan de moda la sustitución de películas tradicionalmente navideñas por las de la saga jacksoniana de El Señor de los Anillos y El Hobbit, no está de más echar un vistazo a la presencia del vampiro en los libros de J. R. R. Tolkien y su semejanza o absoluta disparidad con respecto a las formas que éste ha adoptado -y convenido- según el folclore.

Ilustración: Ted Nasmith
Una de las primeras menciones de algo parecido a un vampiro se da durante la Primera Edad de la Tierra Media, muchísimo antes de los acontecimientos que el cine ha perpetrado mediante la historia de Frodo Bolsón. El mortal Beren y la elfo Lúthien comienzan una historia de amor que, con sus aventuras y desavenencias propias de su diferente condición, les lleva a enfrentarse a Morgoth en una sinergia de criaturas: el primero, con forma de hombre-lobo, y la segunda, como el murciélago Thuringwethil, que significa mujer de la sombra secreta en lenguaje élfico. Su referente real aparece en El Silmarillion como "el mensajero vampiro de Sauron, un ser cuyas alas membranosas terminaban en una garra de hierro [...] y hasta el mismo maiar se transformó en un enorme murciélago tras la caída de Tol-in-Gouroth".

          A vampire shape with pinions vast
          screeching leaped from the ground, and passed,
          its dark blood dripping on the trees.
Los murciélagos chupadores de sangre fueron criados al amparo de Morgoth "a partir de otras criaturas existentes, como aves y animales", aunque obedecen a un origen incierto. Los más perversos siervos de Morgoth adoptaron a su antojo la forma de murciélago para conseguir sus fines. Durante la Batalla de los Cinco Ejércitos, "negras nubes de murciélagos avanzaron junto a legiones de orcos y lobos para enfrentarse a los hombres, elfos y enanos".

 

Algunos autores coinciden en que los vampiros de Tolkien, si bien son mencionados en contadas ocasiones, eran espíritus menores o ángeles caídos, e incluso establecen su origen en los hechizos y maldiciones de Thorin II, Rey de la Montaña, o como descendientes de los Úvanimor que probablemente se extinguieron tras la destrucción de Morgoth. Robert Foster (op. cit.) señala que Thuringwethil era una "criatura del mal, tal vez uno de los maiar corrompidos" y no queda claro si esta condición vampírica se trate de un mero encantamiento, pues, al parecer, "era una capa la que le otorgaba la capacidad de convertirse en el temido quiróptero". Probablemente, cayó muerta o asesinada durante la batalla entre Sauron y Huan en la fortaleza de los licántropos, tras desaparecer sus poderes.
Sauron was a mighty terror in that form, but Huan's power was even greater. He took the greatest of the Maia by the throat and with crushing strenght held him, bringing him near to death. And so Sauron gave over the tower to Huan and Lúthien and surrendered the hero Beren who was imprisoned in that place. All the powers of enchantment dropped away from Tol-in-Gaurhoth, the servants of Sauron fled, and Sauron, in the shape of a great Vampire, in fear and wrath flew across the sky.
No obstante, sería lógico pensar que Tolkien buscaba una semejanza física con los murciélagos más que con el personaje nacido de las mentes que se dieron cita en Villa Diodati, aunque la ambigüedad deja abierta una puerta a una doble lectura, primero, porque "no eran mas que criaturas sedientas de sangre" y, segundo, porque el mismo Sauron sobrevolaba los bosques "chorreando sangre de su garganta". Además, paralelamente, vampirismo y licantropía van a mezclarse, y así encontramos a Carcharoth o gran lobo guardián de las Puertas de Angband, o al principal antagonista de El Señor de los Anillos transmutado de nuevo en lobo y depredador sanguinario.
Sauron took it upon himself the form of a werewolf, and made himself mightiest that had yet walked the world; and he came forth to win the passage of the bridge. [...] When Haun released him immediately he took the form of a vampire, great as a dark cloud across the moon, and fled dripping blood from his throat upon the trees, and came to Taur-nu-Fuin, and dwelt there, filling it with horror.
A tenor del imaginario que puebla la obra del escritor británico, de cuyo nacimiento se cumplen 125 años este 2017, y de su conocimiento del vampiro decimonónico, podemos afirmar que, si no asumen un papel protagonista, estos seres de ultratumba encajan perfectamente con el universo de fantasía sugerido por su magnífica prosa.





© Fuera de Contexto, 2016.
© David Day: A Dictionary of Tolkien: A-Z (2015).
© Robert Foster: Guía Completa de la Tierra Media (1978).
© The Lays of Beleriand, Chant IX: "The Defeat of Thû".

16/12/16

"Lilith es símbolo de la madre terrible, lo que hace de ella alguien vengativo".

Cada vez es más importante, como en otras muchas disciplinas, la presencia del vampiro en eventos de tipo académico y cultural: más allá de capas y colmillos, el upiro se ha convertido en referente primordial a la hora de explicar el devenir de ciertas sociedades desarrolladas, desde sus miedos más íntimos hasta su deseo de libertad, pasando por lo oculto, por ese otro resorte desde el que se genera todo un ardid de comportamientos nada deseables.

¿Es el vampiro un referente del mal o lo es de la liberación del individuo? ¿Es ese individuo el mismo ser social al que las masas pretenden domesticar o, por contra, una nueva forma de apertura hacia nuevos planteamientos? Porque es ahí donde radica la importancia de esta cuestión: ¿existe voluntariedad de los actos sociales o éstos meramente se circunscriben a argumentos autoimpuestos? ¿Es el vampiro la superación de tales conflictos? Su controvertida figura obedece a diferentes lecturas y reinterpretaciones: desde el ámbito de la Psicología y, por ende, la explicación freudiana del mito; de la Antropología y su aproximación desde teorías procedentes del folclore; o de la Filosofía, que también intenta catalogar ciertos males del espíritu ya desde el siglo XVIII removida por los casos de vampirismo que recorren Silesia y los Países Bálticos, por ejemplo.

Mitjans y Las hijas de Lilith (E. Bornay)
El trabajo de la investigadora Bernia Mitjans recorre cuidadosamente el mito de Lilith, con sus continuas mimetizaciones a lo largo de la historia y su presencia, no sólo en manifestaciones pictóricas, sino también en la música, por ejemplo. Silenciada por la Iglesia Católica y, por tanto, alejada de la interpretación religiosa dada a la primera mujer de Adán, por resultar tan incómoda como María Magdalena o como los mismos textos judíos, el estigma de mujer demoníaca ha perdurado hasta nuestros días. ¿Cuánto hay de cierto en todo ello?

"Mi investigación actual -comenta Bernia- gira en torno a la representación de la mujer siniestra en la cultura visual contemporánea, debido a que es un tema muy amplio, por lo que, tanto Lilith como la mujer vampiro en general son unos de los personajes principales de mi objeto de estudio. Pero también lo son personajes mitológicos rescatados como Sélene, Hécate, las sirenas, o las brujas". La leyenda medieval sobre Lilith "proviene de un midrash -investigación que tiene por objeto facilitar el estudio de la Torá- del siglo XII, donde se cuenta que la primera mujer de Adán fue Lilith, la cual se rebeló contra él y le abandonó". En su búsqueda por la igualdad, Lilith consideraba ofensivo yacer debajo de su marido durante el acto sexual y, por tanto, inadmisible la idea de ser obligada por la fuerza. "Erika Bornay -prosigue-, en su estudio sobre la imagen femenina como femme fatale, nos explica que Lilith fue posiblemente adquirida o adoptada por los rabinos por necesidad. Es decir, necesitaban de otra figura femenina para no culpar a Eva de todos los males de la humanidad".

Arpía, de Eduard Munch.
Sin embargo, para los antiguos mesopotámicos, Lilith no era, en su origen, un vampiro. A menudo, se sincretiza como la diosa madre o incluso se la conoce bajo distintos nombres: la Innana sumeria, la Ishtar acadia y la Astarté fenicia, o como Lilîtu, Lalu o Lulû, que denotan en su significado la lujuria o el desenfreno. Jacobo Siruela, en su prefacio a El Vampiro (2002), nos dice que "Hécate, la reina de los espectros, también contaba entre su séquito con entidades como Empusa, cuya versión latina puede observarse en Lamia, demonios femeninos que yacían junto a los hombres durante el sueño para beber de su sangre hasta provocarles la muerte". Su afición por los bebés, a quienes arrebataba del seno de sus madres para succionarles la sangre, la convierte en "nexo entre la demonología babilónica y hebrea, y también entre la judía y la cristiana". Y por ello, "su cuerpo desnudo a veces acaba en forma de serpiente, como la Melusina medieval", y se asocia de este modo a la simbología cristiana que encarna la tentación en representaciones pictóricas posteriores.

Xilografía de Lilith. Augsburgo, 1470.
Como señala Bernia Mitjans, "Lilith está intrínsecamente relacionada con el diablo medieval centro-europeo: es símbolo de la madre terrible, porque personifica el imago materno -uno de los arquetipos definido por Jung-, es decir, la representación de la idea de la madre venerada durante la infancia, pero también temida, lo que hace de ella una figura vengativa que actúa contra el hijo y el esposo". A ojos de los hebreos, y siguiendo al profesor Jean Marigny, "Lilith es ante todo culpable de transgredir el tabú absoluto de la Ley mosaica, que prohíbe el consumo de sangre de los seres vivos [...]. Asimismo, la sangre menstrual es el origen de todo tipo de maldiciones y bajo ningún concepto la mujer debe mantener relaciones sexuales durante el período, pues es impura", algo que, lamentablemente aún en nuestros días, podemos comprobar en informaciones recientes.

De aquí van a ir surgiendo nuevos conceptos, esquemas mentales primitivos que progresivamente se estructuran en nuevas creencias sustentadas en la sangre, en lo desconocido y en el Mal que regentan. Reginald Campbell, en The Devils and Evils Spirits of Babylonia (1903), nos remite a "siete fantasmas que atacan los hogares y se ensañan con los hombres, y derraman su sangre, y devoran su carne, y chupan sus venas", además de a una interesante advertencia: "Allí donde prevalezcan las imágenes de los dioses, ellos [los demonios] tiemblan...", lo que nos conduce inevitablemente a la idea que tenemos, en parte gracias al cine, de que los vampiros aborrecen las iglesias y cualquier iconografía religiosa.

Remedios Varo, Vampiros vegetarianos.
En el aspecto personal, muchos e interesantes son los referentes que Bernia Mitjans citó durante la entrevista. Nos ha llamado la atención especialmente su afición por el personaje de Catwoman o por la mujer-lobo -ella misma menciona a Pilar Pedraza como una de sus autoras favoritas, lo cual nos recuerda su novela El síndrome de Ambras (2008) y el tema de la licantropía femenina-, y que de entre sus pintores e ilustradores predilectos destaquen autores que, de alguna manera, se acercaron al mito de Lilith o de la femme fatale. Tal es el caso de la argentina Leonor Fini con su serie de litografías Carmilla, donde podemos encontrar a los Karnstein, sin duda influenciada por el escritor Sheridan Le Fanu y por la famosa trilogía cinematográfica de la que forma parte The Vampire Lovers. También la española naturalizada mexicana Remedios Varo y sus Vampiros Vegetarianos, o Victoria Francés componen esta filiación feminista de la investigadora valenciana.

"La cultura popular y audiovisual actual -señala Bernia- ha recreado a Lilith como reina de los vampiros: así aparece en la cuarta temporada de la serie Supernatural (Eric Kripke, 2005) y en la serie True Blood (Alan Ball, 2008)", pero también como personaje de la literatura contemporánea, con autores como José Saramago y su novela Caín (2009), donde encontramos a una "mujer insaciable, posesiva y sensual, esposa insatisfecha del señor del pueblo, Noah, que elige cada cierto tiempo a algún esclavo para mantener numerosas relaciones sexuales". Transmutada ya en mujer fatal de nuestro tiempo, la elección de Lilith como representación iconográfica del vampiro, "surgió por su propio peso, ya que fue investigando acerca del origen de la mujer vampiro cuando descubrí al personaje de Lilith, allá por el año 2009, y cuando apenas había nada relacionado con ella ni en internet, ni en los medios académicos, ni en los más populares".

Si quieres consultar la segunda parte de la entrevista, continúa leyendo.





© Del texto y traducciones, Fuera de Contexto, 2016.
© Javier Prieto es periodista y criminólogo.

"Prefiero los vampiros que parecen humanos pero son monstruos por dentro".

Mitjans, durante una de sus intervenciones en el MOOC Mujeres Coraje.
Adentrándonos ya en el Romanticismocuna del vampirismo literario -con permiso de algunos poemas que lo precedieron cronológicamente- y quizá una de las etapas más interesantes en cuanto a producción estética e influencia posterior, encontramos, por ejemplo, la obra del escocés George MacDonaldLilith (1895), una de las creaciones más oscuras del autor y actualmente descatalogada en nuestro país. De acuerdo con Mitjans, fue "la cultura occidental masculina la que a finales del siglo XIX modeló la idea de la mujer vampirizada que hoy conocemos, a través de distintas manifestaciones artísticas e incluso científicas, como expresión del miedo a su emancipación con respecto al varón, fuera éste padre o marido: el Romanticismo y el Simbolismo convirtieron a la mujer vampiro en un ser vengativo dotado de una sexualidad brutal y desenfrenada que sólo el hombre civilizado y racional podía destruir para siempre. Sin embargo, la postmodernidad consigue liberar a esta figura en obras como Nadja -película de Michael Almereyda, aunque desde nuestro punto de vista la novela de André Breton, si bien no está relacionada directamente con el vampiro, sí lo hace con la idea de liberación femenina-, Red As Blood, relato de Tanith Lee, The Addiction y The Hunger, o bien le otorga el papel de heroína siniestra que amenaza el orden patriarcal".

Lamia y el soldado (Waterhouse).
Así, la doctoranda ha reunido un compendio de trabajos previos que constituyen la base de su tesis en Historia del ArteImágenes postmodernas de la heroína siniestra. Representaciones contemporáneas de un nuevo paradigma de tipo iconográfico femenino en la cultura popular, que verá la luz próximamente. "Desde pequeña me encantan las historias de vampiros, independientemente de su calidad estética o artística; de la literatura más clásica –Drácula de Bram Stoker, a las representaciones más modernas del vampiro, como las que encontramos en Anne Rice. [...]. Prefiero los vampiros que parecen humanos pero son monstruos por dentro, personajes misteriosos, insatisfechos o atormentados por su naturaleza; me gusta que se enamoren, pero odio que se vuelvan completamente buenos o aceptados por la humanidad. Por eso me fascina Déjame entrar, de John Ajvide y la versión cinematográfica original de Tomas Alfredson, así como la peculiar visión de Jim Jarmusch en la película Solo los amantes sobreviven”.

La malograda Aliyah, como Akasha.
Precisamente, del imaginario de la escritora norteamericana surgiría el personaje de Akasha, con claras reminiscencias lilitianas. En contraposición al origen del término (akasha, आकाश, denota, según diversas doctrinas, el principio unificador de la vida, que parte de un vacío inicial o éter del cual descienden los otros cuatro elementos), el personaje que encontramos en Queen of the Damned (tanto en los libros de Anne Rice como en la película de Michael Rymer) representa a la madre de todos los vampiros "después de que el espíritu maligno Amel entre en su cuerpo a través de una herida y se fusione con su carne". Así, luego de convertir en vampiro al rey Enkil dejándole beber su sangre, "lo que le suceda a ambos también le sucederá a sus descendientes: si mueren, así lo harán sus hijos y los vampiros más débiles sucumbirán igualmente a los rayos del Sol". De esta forma, al igual que Lilith, Akasha se convierte, en la ficción, en la primera mujer vampiro de la humanidad, reina de Kemet, el Egipto más antiguo previo a la construcción de las pirámides.

Lilith, Fernando Gómez Pajarón.
A partir de aquí, podemos establecer un punto de inflexión en la evolución de Lilith como entidad demoníaca y vampírica, pero sobre todo en su evolución como mujer y en la reinterpretación dada a su libertad en su camino hacia posturas feministas. "Tal vez, uno de los ejemplos más claros y directos de la conversión de la figura de Lilith en icono feminista -apunta Bernia- sea aquél que representa a la antigua diosa convertida en mujer poderosa e independiente, desprovista de todos aquellos símbolos que la estigmatizaban como diosa del mal". Pero también en otras representaciones artísticas donde conserva su halo de malignidad y donde refuerza, con discutido acierto, esa idea de independencia paralela a esos otros logros.

Centrándonos en las diferentes ponencias que Bernia Mitjans ha defendido desde el inicio de su investigación doctoral, nos resulta de especial interés el trabajo que lleva por título La mujer vampiro. La ambigüedad femenina en la estética de lo fantástico (Universidad de Valencia, 2009), justamente por esa dualidad tan presente en el vampiro masculino e implícita en el concepto mismo de vampirismo, que los taoístas identifican con un equilibrio de fuerzas asexuado pero subsidiario por mor de ambos sexos.

Libro colectivo resultado de un congreso.
Fruto de tales comunicaciones, entre las más recientes, El renacer de Lilith. Representaciones populares contemporáneas (VII Congreso Internacional de Análisis Textual Las Diosas, UCM, 2015) y Reencarnaciones de Lilith en la cultura popular contemporánea (V Congreso sobre Arte, Literatura y Cultura Gótica Urbana, UCM, 2016), son también "las representaciones góticas y victorianas del mito del vampiro. [...]. Me gusta mucho Tim Burton, aunque Sombras Tenebrosas no está entre mis preferidas, ya que esperaba más de la película. El cine y el cómic son los pilares centrales con los que investigo acerca de todos estos personajes, sin embargo actualizados, pero también utilizo artistas visuales contemporáneos que trabajan la pintura, la ilustración en general, o el vídeo y la fotografía, como Madeline von Foerster, o Nicola Costantino".

Pintura del simbolista Gail Potocki.
Entre estos últimos, podemos citar, además, a Bansky, quien ha plasmado su visión particular del conde vampiro en el mismísimo Big Ben londinense, muy en la línea del australiano Stormie Mills, del que ya hablamos en otra ocasión, o a Gail Potocki, gran revisitador de los clásicos con antiguas técnicas aplicadas a nuestro siglo.

Al final, podemos concluir en que este equilibro de fuerzas tan opuestas -la luz y la oscuridad-, pero al mismo tiempo tan complementarias, arrastra a todo ser humano a un nuevo despertar de la conciencia, desde un punto de vista filosófico, ético e incluso moral. Y ahí radica la explicación del fenómeno vampírico -no la sumisión espiritual ni la magia póstuma de la que nos hablan algunos autores, sino la liberación del superyó mediante procedimientos intelectuales- como un componente de la sociedad nada desdeñable, siempre que éste sea sometido a juicios de valor contrastados, los cuales, como este blog y, en palabras de la propia Mitjans, "revalorizan lo fantástico y lo vampírico en la red, actualizando, visualizando y reflexionando sobre temas que son tan devaluados por la cultura dominante".


Si quieres consultar la primera parte de la entrevista, haz clic aquí.





© Del texto y traducciones, Fuera de Contexto. 2016.
© Mitjans Altarriba, Bernia: “La mujer vampírica: heroínas condenadas a la destrucción”, en el MOOC Mujeres coraje. Maestras de la transgresión, UJI-Castellón (2015).
© Javier Prieto es periodista y criminólogo.

30/11/16

Count Dracula (1977)

  
Hoy rescatamos esta producción de la BBC dirigida por Philip Saville y considerada una de las versiones más fidedignas de la novela original. Aunque el Conde al que da vida el actor francés Louis Jourdan parezca más un clérigo que un vampiro, no hay que subestimar los ínfimos destellos interpretativos -demasiado comedido, quizá- que le convierten en una referencia del género. Con un metraje cercano al de muchas películas actuales (150 minutos), esta miniserie ha sido redifundida en tres ocasiones desde su estreno en 1977, durante el período navideño, lo cual coincide con esa connotación ñoña y petulante que le otorgan los críticos: Count Dracula "deja un vacío en medio, como el de un vampiro descafeinado tras un tratamiento reparador, que destaca al amante a expensas del demonio". Steve Calvert ha destacado el film como "la mejor versión de la novela de Stoker: pocos actores han interpretado el papel de Van Helsing de una forma tan convincente -en alusión a Frank Finlay- y este Drácula rezuma una clase de maldad más silenciosa, calculada y segura, marca de la casa".

A pesar de sus tropiezos, de lo anticuado de sus planteamientos y del uso de unos efectos especiales que terminan arruinando visualmente al film, muchos coinciden en destacar la interpretación como su mayor activo, situando a estas producciones para la televisión más cerca de las tablas que del celuloide. Count Dracula utilizó el formato de película para rodar los exteriores y vídeo para los interiores, lo cual otorga ese halo de baja calidad frente a la cult movie, lo cutre frente a lo kitsch y, en definitiva, prestaremos más atención a las partenaires del vampiro que a él mismo, pues no será hasta el final cuando se le pueda ver definitivamente en acción.



© Del texto y traducción. Fuera de Contexto. 2016.

24/11/16

Esos otros 'vampiros': Victoria Vanatter

Victoria Vanatter (Greene County Jail's photo).
Al parecer, todo comenzó tras una conversación sobre vampiros. El pasado 23 de noviembre, Victoria Vanatter, de 19 años, fue detenida por la policía de Springfield (US) después de apuñalar a su novio y habiendo accedido a su deseo de beber la sangre que manaba de un pequeño corte practicado en el brazo. Según el Springfield News-Leader, ambos se encontraban en el domicilio de Vanatter, quien intentó impedir que su novio abandonara el apartamento por temor a ser arrestada. De hecho, Vanatter habría llamado al servicio de emergencias 911 para alertar de que un hombre estaba sangrando en el interior de su vivienda. Sin embargo, la mujer "habría tenido algunos pensamientos vampíricos antes de apuñalar varias veces el hombro de su prometido", señalan.

La policía también encontró un corazón garabateado con sangre en la pared y las palabras "I'm sorry", antes de ser prevenida por Vanatter, que reconoció los hechos y advirtió a los agentes sobre "la amenaza que supondría para la sociedad un potencial asesino en serie como ella". También se encontró un corazón en la cocina y una cruz dibujada con sangre en el pecho del joven, el cual, sin embargo, "no se mostró cooperante con la policía al indicar que las heridas se las produjo él mismo".

Ambos bajo los efectos del alcohol fueron atendidos en el hospital, mientras que Vanatter sería trasladada posteriormente a la prisión del condado de Greene acusada de agresión en primer grado y con cargos bajo fianza de 150.000 dólares. Vanatter se ha declarado no culpable, alegando que también sufrió varios golpes durante la discusión. Pero los investigadores sostienen que la mujer "se infligía cortes habitualmente para beber su propia sangre" y que, a pesar de haber prestado su consentimiento en tales prácticas, "ya había sido condenada previamente en dos ocasiones por incidentes similares".

La mujer, que se encontraba en libertad condicional en el momento de los hechos, admitió que los dibujos encontrados en su domicilio fueron realizados después de apuñalar a su novio.



© Del texto y traducción. Fuera de Contexto, 2016.

11/11/16

Necrológica: Francisco Nieva

En el teatro de Nieva, no podía faltar el vampiro.
Ayer fallecía, a los 91 años, el dramaturgo, escenógrafo y director de escena Francisco Nieva. Definió su teatro como “vida alucinada, jubiloso furor sin tregua”, y así lo recoge El País en su artículo dedicado a este ciudadrealeño. La obra de Nieva "nace con voluntad transgresora y alegórica, con el choque de la religión y el sexo como uno de sus ejes, y se caracteriza por un lenguaje muy rico, repleto de imágenes sorprendentes, en el que combina con gran brillantez las improntas del barroco, el romanticismo y la vanguardia, tamizadas por un humor grotesco y esperpéntico".

El 28 de mayo de 1993, estrena Nosferatu en la madrileña Sala Olimpia (actual Teatro Valle-Inclán y segunda sede del Centro Dramático Nacional, donde cuenta con su propia sala en una disposición tradicional a la italiana). Aquelarre y Noche Roja de Nosferatu (1961), germen de la historia, solamente había sido representada por pequeños grupos de teatro independiente, para ser reconocida treinta y dos años después por la crítica y el público asistente. Esta reópera "no deja de ser una obra innovadora y sorprendente y apunta una estética teatral que, como casi todas las de Nieva, rompe con lo establecido y provoca la admiración de los espectadores. [...]. La estética del cine mudo alemán inspira el escenario, especialmente el film de Murnau, La reina Kelly, de Ströheim, o La calle sin alegría, de Pabst.

Nancho Novo caracterizado como Nosferatu (Foto: Chicho).
El tema central de la obra ofrece una visión apocalíptica: el final de un mundo organizado y burgués, que ha provocado la Primera Guerra Mundial, sustituido por el deseo, el sueño y el afán constantes para romper con lo establecido. En palabras del autor, “Nosferatu toma como pie ambiental la vida, la literatura, el teatro y la historia centroeuropea de entreguerras, trufado de opereta y con la fundamental presencia del cine, que en esos tiempos cobraba tanta fuerza de sugestión sobre los públicos […]. Y no sólo eso, sino la pintura de los expresionistas, el cubismo, el art decó, la música de Stravinsky, la de Kurt Weill, etc. Se trata de una evolución doliente, melancólica o enfática del primer cuarto del siglo XX”. La Viena de los años cincuenta es un excelente marco para que surja casi inconscientemente todo el complejo mundo de afanes, sueños y fantasmas que pueblan Nosferatu. Tras un ruido de campanas y cadenas aparece en escena el Aprendiz, cargado con el ataúd de Nosferatu. El Aprendiz también lamenta su suerte mientras se yergue la figura cadavérica del vampiro para anunciar el comienzo de la tentación que pretende expandir por todo el orbe. Prostitutas, verduleras, militares e incluso una reina completan el plantel de arquetipos con sus anhelos de amor, tendencias suicidas o autoridad fingida e ignorada. "La llegada de la reina Kelly, acompañada por el coro del Madrigal, calma los ánimos. Sorprendentemente, se ofrece para ser mordida por Nosferatu y así formar parte de los poseedores de la desesperación trascendente ante el asombro del Madrigal y del Gran Marcial. Todos los demás la aclaman como a una de los suyos. El puro mal -dice el vampiro- te levanta como nos levanta a todos por encima de la miseria".

Montaje de Ernesto Caballero en 2012 (Foto: J.L. Raymond)
Según se desprende de algunas de las acotaciones del texto teatral, "Nosferatu coincidió a su modo con el teatro coral al estilo del Living Theater o del Bread and Puppet, y con otras empresas que entonces se formaban en la sombra, como el teatro de Kantor. La comedia aristofanesca tiñe más ostensiblemente una obra dirigida a un lector específicamente europeo. En general, Nosferatu se presenta como una fiesta ritual: a pesar de sus apariencias, subyace un fondo de gravedad; existe como un distanciamiento mítico entre los actores y el público. Todos los personajes son emblemáticos de algo, como en la propia tragedia clásica". El escenario, bajo la dirección de Guillermo Heras, consistía "en la reproducción de un viejo cine art-decó muy degradado, pero susceptible de transformarse en otros muchos ámbitos. Cada frase o versículo es como un pozo reflexivo y crítico de muy complejos fenómenos vivenciales, concentrado por la voluntad de hacer un poema recitable escénicamente, aunque no rimado".

Posteriormente, la obra volvería a ser llevada a las tablas de la mano de Ernesto Caballero y Ana Sala en uno de los talleres de interpretación textual organizado por la Real Escuela Superior de Arte Dramático.



© Fuera de Contexto, 2016.
© Libros del Innombrable, 2000.
© www.francisconieva.com




1.

   

1.    S






6/11/16

Abierto hasta el amanecer...

Desde Fuera de Contexto nos sumamos a la celebración del vigésimo aniversario de From Dusk Till Dawn. Curiosamente, no es el trasfondo vampírico lo que más llama la atención de esta cinta dirigida por Robert Rodríguez sino todo el entramado que tiene lugar hasta la aparición de estos seres de ultratumba: desde el reparto, encabezado por George Clooney, hasta las interpretaciones de Harvey Keitel, Juliette Lewis y los cameos de Tom Savini o Lawrence Bender, entre otros, porque lo de Tarantino es directamente una intervención hilarante que dura todo el metraje.


Abierto hasta el amanecer lo tiene todo para convertirse en una road movie de culto cuyos vampiros se alejan de la estética decimonónica y decadente a la que nos tenían acostumbrados Lost Boys, Interview with the Vampire o el Drácula de Coppola, estrenada dos años antes. Pero, sin duda, lo mejor son las alucinaciones de Richie Gecko -interpretado por Tarantino-, sus salidas de tono, su histrionismo y, por ende, su candidatura a convertirse en un vampiro desquiciado, con el estandarte de liberación que todo el proceso conlleva.

La franquicia ha dado lugar a dos secuelas y una serie de televisión -con canal propio, El Rey-, de las que también hablaremos en futuras entradas y que, sin embargo, no han envejecido tan bien como su predecesora.



© Fuera de Contexto, 2016.