19/5/14

The Bleeding

No se confundan con el largometraje de serie B, The Bleeding, protagonizado por Vinnie Jones, Michael Madsen y la desagradabilísima Kat Von D. En alusión, obviamente, a una sangría, hemorragia o pérdida de sangre, The Bleeding (2012) será una película de vampiros que acontece durante la Segunda Guerra Mundial, inspirada en un relato de William R. Trotter, The Bleeding of Hauptmann Gehlen, y dirigida por el alemán Josef Rusnak, donde una pequeña unidad de soldados destinada a los Balcanes deberá enfrentarse a un enemigo poco habitual y desconocido hasta entonces más allá de la superchería popular.

Mientras esperamos noticias sobre el rodaje, recomendamos echar un vistazo a la antología de relatos de terror The Darkest Thirst (DIG, 1998), en la que se incluye, además de otras quince historias cortas sobre los no-muertos, el relato de Trotter.

11/5/14

Curiosidades en la red

La firma de Stoker, objeto de estudio.
Ahora que mucha gente se lamenta por la pérdida de algunos canales TDT en España -no es misión de este blog desgranar el mapa televisivo actual, aunque sí recomendar otras alternativas a la programación que se nos intenta vender-, rescatamos un episodio emitido en Xplora dentro de la serie "La casa de empeños" (Pawn Stars, 2009). En esta ocasión, un cliente se acerca al establecimiento regentado por la familia Harrison para tasar una primera edición norteamericana de Dracula firmada por el mismísimo autor. Como siempre que sucede con algún ejemplar de dudosa factura, bien por sus connotaciones históricas o por el número de falsificaciones creadas para buscar negocio, Corey Harrison pide ayuda al experto en Documentoscopia Drew Max, para que examine la supuesta firma de Bram Stoker. Mediante argumentos muy poco sólidos y una metodología in situ bastante precaria, el asesor Max determina que se trata de un autógrafo auténtico.

Aunque no somos expertos gafrólogos, pero si contamos con amplios conocimientos en la materia, discrepamos claramente con tal aseveración. Existen documentos que prueban la autoría de las notas manuscritas de Stoker en subastas y otras fuentes bibliográficas reconocidas. Además, de tratarse de una falsificación, ni siquiera es de las mejores: la "B" de la inicial posee un trazo débil e inestable, además de una separación muy poco natural entre las líneas verticales (Drew Max se justifica diciendo que "antes del cambio de siglo, Stoker escribía la b mayúscula como si fuera una r", pero la primera edición norteamericana de Doubleday & McClure data de 1912 -año de la muerte del autor irlandés-, y el ejemplar está autografiado en septiembre de 1897). El espacio entre caracteres de la firma al completo guarda demasiada distancia y parece haberse escrito lentamente. Por otro lado, el paso del tiempo suele degradar la tinta, pero aquí se observa como si alguien hubiera intentado una mezcla de tinta diluida en agua para conseguir el efecto de antiguo, de ahí su tono amarronado.

Registro de Stoker como miembro de la Biblioteca de Londres
"No es el libro original: al parecer se escribió otro unos treinta o cuarenta años antes, pero no tuvo tanto éxito", señala el analista de documentos. No sabemos si se refiere a que no es la historia original (el vampiro literario, como sabemos, es anterior a la novela de Stoker) o a la primera edición europea que, sin duda, contaría con magnífica aceptación y, por eso, fue exportada a otros países, o incluso a que ni siquiera es la primera edición norteamericana, sino una falsificación posterior. En cualquier caso, hemos visto manuscritos originales de Stoker vendidos por 35.000 dólares, cuando este ejemplar de Drácula, sin haberse realizado las pruebas pertinentes, se tasa en unos 5.000 y se vende por algo menos de la mitad.

9/5/14

"La alegoría de Drácula es darle voz al diferente"

Se dice que fue Andy Warhol el precursor del término superstar allá por los años sesenta para iniciarnos en lo que algunos llaman la cultura pop. Y el conde Drácula no ha podido escapar a la seducción de un movimiento artístico cuya iconografía kitsch ha contribuido a perpetuar su impronta vampírica. Al menos, así se deduce del último libro del escritor segoviano Julio Pérez Manzanares, Drácula Superstar: Biografía cultural de un mito moderno (Corona Borealis, 2014), junto al que se dieron cita en la Fnac de Madrid el periodista Paco Tomás y Alaska, que escribe el prólogo.

De izda. a dcha: Paco Tomás, Julio Pérez y Alaska 
El libro presenta un recorrido que toma como punto de partida la figura de Bram Stoker y su novela más ambiciosa, Drácula, como detonante de un sentimiento reprimido que empieza a tomar forma en el marco de la sociedad victoriana de finales del siglo XIX y su imparable carrera hacia el mito: el vampiro, el otro, el diferente. "Hasta entonces -señala el autor- no existía una empatía hacia el monstruo, tal y como puede observarse en el Frankestein de James Whale, por ejemplo", que sufre, que siente, que anhela, como cualquier otro ser humano normal, y es "a su paso por la historia del siglo XX, como el terror muestra una evolución que invita al espectador a que participe y le guste". Esa evolución encuentra su reflejo en el devenir de las sociedades contemporáneas, testigos de dos guerras mundiales y de incipientes cambios en la consecución de derechos fundamentales. Como apunta Paco Tomás, "todos los colectivos perseguidos se han creado su propio monstruo, el vampiro tiene un componente de rebeldía que conecta con la juventud" llegando incluso a convertirse en "icono pop transmisor del SIDA o en el eterno joven", según distintas etapas.



No es de extrañar que, de entre las distintas interpretaciones y teorías que han surgido en torno al vampiro, el alegato homosexual se hiciera patente durante la presentación del libro. De hecho, hay más de un capítulo dedicado a la hipersexualidad del Conde en todas sus variantes, como cualquier conocedor del género sabe a estas alturas ("La inversión sexual": más allá del doble", "El liberado vampiro de los setenta" o "Jóvenes ocultos, andróginos y pandémicos"). Así, Alaska, por ejemplo, mencionó a David Bowie o el cine de Almodóvar como dos referentes vampíricos, mientras que el autor se decantó -acertadamente- por una opinión que siempre suscita debate entre los más puristas y los más frívolos: "No entiendo al vampiro de Crepúsculo". En esa línea, surge una amalgama de ideas y opiniones personales acerca de Andy Warhol como vampiro contemporáneo, de vampiros oportunistas -"Somos más de monstruos que de turbas", señalaron los ponentes-, de los grandes clásicos como el Nosferatu de Herzog, la interpretación de Lugosi y el Drácula de Coppola, o del tratamiento que se da al infante-vampiro dentro del género (el caso más representativo es el de Claudia, en Entrevista con el vampiro, aunque también se mencionó a Eddie Munster (niño-lobo) o a Rüdiger (de la saga El pequeño vampiro); sin embargo, se echó en falta a Martin, de George A. Romero (vampiro psicológico) o Seth Dove (The reflecting skin), este último como el niño frente al vampiro).

El autor, en un momento de la firma de ejemplares.
Para Julio Pérez Manzanares, "en los momentos de inestabilidad, necesitamos algo a lo que agarrarnos". Y así lo entiende también Alaska, cuando en el prólogo sostiene que "hoy en día podemos elegir ser el monstruo antes que el ciudadano de a pie [...] con una actitud desafiante ante la vida. [...] La evolución de los Dráculas de la ficción es la evolución del pensamiento en los últimos siglos". Más allá de lo puramente anecdótico -como la supuesta intoxicación de cangrejos, o de ostras, sufrida por Bram Stoker antes de escribir su novela-, con esta biografía cultural del Conde Drácula asistimos a la socialización del vampiro, a esa pérdida de aislamiento y de soledad, muy bien reflejada, por cierto, en Blade o en la serie True Blood (los vampiros viven organizados, en comunidad, con los excesos propios -y no tanto- de la condición humana), y el vampiro se convierte así en el modelo paradigmático utilizado "para explicar todo lo demás".

No en vano, la idea de asociar el vampirismo con todos los males de nuestra sociedad, la de su evolución a través de los siglos, no es nada nueva, como así lo puso de manifiesto Norbert Borrmann en su ensayo Vampirismo. El anhelo de la inmortalidad (Timun Mas, 1999), con el que este Drácula Superstar comparte ciertas concomitancias, muy recomendables por otra parte, que no deben obviarse y que sirven de complemento a la vasta literatura existente sobre el mito.


© Del texto y fotografías, Fuera de Contexto, 2014.
© Drácula Superstar, con guión de Jesús Palacios, para promocionar el ciclo de cine de vampiros Dientes Largos, de Calle 13.
© Drácula Superstar. Biografía cultural de un mito moderno. Corona Borealis, 2014.

9/1/14

Hasta siempre, maestro

El pasado 29 de diciembre un cáncer ponía fin a la vida del compositor polaco Wojciech Kilar en su casa de Katowice. Conocido y recordado por todos gracias a sus composiciones cinematográficas, Kilar fue uno de los artistas con mayor reconocimiento en su país, si bien no sería hasta el año 1992 cuando la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (ASCAP) le otorgó el premio a la mejor partitura por su Dracula en el film homónimo de Francis Ford Coppola.

Su música estuvo teñida de tintes neoclásicos, constructivistas y de vanguardia, siendo autor, además, de ballets y obras inspiradas en el folklore polaco y la música sacra. A finales de la década de los cincuenta, comenzó su incursión en el mundo del cine, trabajando para reputados directores como Andrzej Wajda, Krzysztof Kieslowski o Roman Polanski, y su impronta está presente en películas como La novena puerta (1994), La muerte y la doncella (2002) o La noche es nuestra (2007).

23/10/13

El Diablo existe

J.A. Fortea, durante su intervención.
Así de contundente se mostraba ayer tarde el sacerdote y teólogo José Antonio Fortea, durante el encuentro organizado por Ventana Oscura dentro de las actividades programadas por la V Semana Gótica de Madrid. Bajo el título "El exorcismo en el cine: mitos y realidades", la conferencia se presentaba tímidamente interesante, dado que las elocuciones del padre no siempre discurren por el camino trazado -algo, por otra parte, legítimo pero incoherente, si bien su especialidad es la demonología-, y porque en este caso él mismo eludió relacionar posesión demoníaca y cine, con el pretexto de que sus predecesores en la anterior mesa redonda ya habrían dado cuenta de tan intrincada temática. Error y desinformación por su parte, pues "La oscuridad en el cine de Luis Buñuel", que con tanta maestría fue llevada de la mano de Roman Gubern, no tuvo, ni por asomo, visos de conjuro contra el espíritu maligno en el celuloide del director calandino.

Se habló de los paralelismos existentes entre Cielo e Infierno, de esas manifestaciones "de lo de arriba -estigmas, milagros, apariciones marianas- y de lo de abajo -posesiones-" y de toda una serie de "hechos extraordinarios de carácter demoníaco" que merecen, a su juicio, ser estudiados en profundidad ante el escepticismo de la propia Iglesia. "Si existe un Ser infinito -continúa Fortea-, nos está enviando de alguna manera señales para llegar hasta Él, tanto por la vía del Bien como por la del Mal [...]. El lado oscuro no es más que la forma utilizada por Dios para que los demás crean". Pero ese lado oscuro también es tentador y muchos otros miembros de la jerarquía eclesiástica se han acercado a él con consecuencias funestas: pederastia, corrupción, avaricia, y posicionamientos políticos de diverso signo -de un único signo, diríamos-. "Cuando uno abre la puerta a esas entidades, puede ocurrir el fenómeno de la posesión", añade, "que se da incluso en ateos y en gente de cualquier condición socio-cultural y económica". 

El exorcismo "inverso" del vampiro Jan Valek.
Esa perversidad lleva al Cardenal Alba, en la ficción (Vampires, de John Carpenter), a pactar con el Diablo. Porque el vampirismo puede ser considerado, igualmente, una forma de posesión demoníaca a cambio de la vida eterna, tan promovida por los presbíteros ("La inmortalidad te vuelve cínico", en palabras del personaje). Jan Valek, nacido en Praga en 1311, "era un sacerdote que se volvió contra la Iglesia: fue capturado, procesado por herejía y quemado en la hoguera, pero después de su muerte se rumoreó que le habían visto de noche, que mataba a los vivos para beberse su sangre. Abrieron su tumba y la encontraron vacía. Es el primer caso conocido de vampirismo [...] Un cura -dice Alba-". Hecha la salvedad de que no existe documentación oficial referente al fenómeno del vampirismo hasta el siglo XVIII y de que el abate Calmet consideraría aventurado hablar de un vampiro cuatrocientos años antes, lo que nos interesa de esta cinta es el hecho de que Valek fuese víctima de un exorcismo en su condición humana, y de una reconstrucción de aquél en su vetusto estado sobrenatural: "Tras el juicio, la Iglesia declaró que estaba poseído por el demonio. Le llevaron a una aldea del sur de Francia llamada Bérziers [...]. Se le practicó un exorcismo usando una antigua forma prohibida de la ceremonia. Fue larga y brutal. Pero algo salió mal... Los informes son confusos pero hablan de un exorcismo inverso. El cuerpo se destruye, el alma permanece poseída. Aquel exorcismo transformó a Valek en una criatura cuyo cuerpo está muerto aunque él siga vivo: un vampiro".

Ello no impide, sin embargo, que nuestras conclusiones se centren en el papel de la Iglesia Católica con respecto al vampiro -entidad diabólica donde las haya- y el exorcismo como fórmula para encauzar de nuevo a la oveja descarriada. Esa conexión entre el vampiro y la religión, no como arma de fe utilizada por el cazavampiros en su lucha contra el Mal, sino como crítica feroz a los cimientos de una institución moribunda, ya ha podido observarse en películas como Dracula 2001 (Patrick Lussier, 2000), donde el mismísimo señor de las tinieblas no es otro que Judas Iscariote). La Cruz Negra, o Cruz de Bérziers, jugaría un papel esencial en la conversión de Jan Valek durante el exorcismo original, pero también en su finalización, lo que conduciría a un anhelo deseado por el no-muerto: caminar bajo la luz del Sol (algo que, por otra parte, queda refutado en la novela de Bram Stoker, al quedar mermados los poderes del Conde durante el día, pero no su condición de inmortal). Completar el ritual, le convertiría supuestamente en valedor de tal privilegio, así como en un ser indestructible. 

Fortea: "Hay que tener mucho cuidado con el lado oscuro".
Teniendo en cuenta que el Cardenal Alba traiciona al Vaticano y participa activamente en la nueva transformación del vampiro, o los vergonzantes escándalos que rodean a la institución más allá de las pantallas cinematográficas, cabe replantearse el concepto de exorcismo en todas sus variantes. El padre Fortea concluyó su escueta disertación con un mensaje positivo de paz en la senda del buen cristiano. "En la Biblia no hay contradicciones", señaló categóricamente. Pero su discurso demuestra lo contrario cuando arremete contra los enemigos del Cristianismo, o hace alusión a esos "ateos comunistas que sólo se aferran al átomo" -nido de presuntos detractores de la doctrina católica-, o a esos mismos demonios "que fueron testigos de la muerte y resurrección de Jesucristo, y trataron de impedir a toda costa la implantación de aquél", que siguen siendo, no obstante, signo inequívoco de la existencia de Dios. 

Su intervención, pues, fue decepcionante para lo que cabría esperar de un experto teólogo en cuestiones tan laberínticas como los seis demonios que, presuntamente, habían poseído a Emily Rose en el film de Scott Derrickson -entre ellos, Belial, Legión o Lucifer-, la recreación de un exorcismo "real" en El Exorcista (William Friedkin, 1973), o las experiencias sobrenaturales de un exorcista en prácticas (The Rite, 2011), películas que fueron mencionadas durante el turno de preguntas, pero apenas rebatidas por el padre Fortea. La esencia del Mal, ¿está en la Iglesia misma?. Suponemos que, como ésta, muchas otras preguntas quedaron en el aire. Así, ¿hasta qué punto es importante el poder de sugestión para la curación de un poseído, o por qué la Iglesia se convierte en la única entidad con poder absoluto para expulsar a los demonios? ¿Qué pasa con el chamanismo o con cualquier otra cuestión relacionada con la espiritualidad?  La posesión, ¿es solamente del cuerpo -a tenor de las manifestaciones físicas-, o del alma, o de ambos? ¿Puede un alma ser poseída fuera del cuerpo pero manifestarse la posesión dentro de él? ¿Puede un alma sin cuerpo físico -un difunto, por ejemplo- ser poseída? Parece que, a fin de cuentas, la Iglesia Católica se cree en "posesión" de la verdad absoluta, de la única verdad.

© Del texto y traducciones, Fuera de Contexto - Darryl Clark (SoundDub)

18/6/13

Vampiranía y sangre fresca

Panel promocional para el preestreno. © FC
En ciertos actores, la veteranía es un valor seguro. Así lo demuestra la aparición en el primer episodio de la sexta temporada de True Blood del vampirano neerlandés -léase actor-vampiro curtido en mil batallas- Rutger Hauer. Simplemente, espléndido.

Si son de los que prefieren la versión original a la doblada, cuestión harto recomendable y sin desmerecer, en este caso, el trabajo de Luis Porcar (una de las voces de Hauer en nuestras pantallas, junto a otros muchos actores de doblaje, entre los que se incluye el recientemente desaparecido Constantino Romero -¿quién no recuerda a Roy Batty, de Blade Runner?-), presten atención al personaje de Warlow, a su discreta presentación en escena, y juzguen ustedes mismos su capacidad para mantener, incluso hasta de forma despiadada, la tensión dramática frente a un bobo -más si cabe en esta nueva entrega- Jason Stackhouse.

Como dato curioso, no sabemos si deliberado, encontramos una cierta similitud fonética -e incluso reminiscente- entre el Macklyn Warlow de la quinta y la sexta temporada de True Blood, Kurt Barlow -el vampiro al que Hauer da vida en el remake de Salem's Lot-, el Doctor Marlowe de la malograda Hemoglobine y Marlow, el sádico vampiro de 30 Days of Night, aunque la profundidad de estas dos últimas interpretaciones diste mucho de la conseguida, a nuestro juicio, en la adaptación de la novela de Stephen King y en la nueva hornada de episodios de esta serie, donde presumimos jugará un papel esencial.

Interior de la sala, minutos antes de la proyección. © FC
Por lo demás, la presentación a prensa y simpatizantes de la sexta temporada de True Blood pocas horas después de su estreno en Estados Unidos, como ya adelantábamos a principios del mes pasado (puedes verlo aquí), transcurrió sin demasiada pomposidad, con escaso público, entre el que se encontraba Javier Herce (autor de Matar a un vampiro, de cuya reseña nos hicimos eco en su momento) y los incondicionales blogueros de Birras & Series.

Confiamos en que los nuevos episodios consigan mantener el interés tanto de sus seguidores más fieles como de quienes nos dedicamos a desgranar, analizar, compartir y disfrutar de sus entresijos (a pesar del arranque de la trama en los puntos calientes que quedaron sin resolver al cierre de la quinta temporada, la primera sensación -sin aditamentos subjetivos- es la de que, todavía después de casi cinco años en antena, True Blood se muestra pueril en algunos de sus planteamientos, la evolución de sus personajes es aún bastante imprecisa y rayana en lo paternalista y aun ridículo (el afeminado Bill Compton, alias "Billith", o la cada vez más evidente transfiguración de Lafayette en LaLa big momma, por citar algún ejemplo) y el personaje de Sookie pierde fuerza, hasta convertirse, por momentos, en insoportable. Demos, pues, la bienvenida a maese Hauer para expulsar sus demonios.

10/6/13

Dark Path Chronicles

Ayer daba por concluida la primera edición de Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, uno de los referentes para los amantes del cine de terror que convierte a la capital en el escaparate alternativo a Sitges para este tipo de producciones y responde así a la demanda de muchos aficionados. Situado en pleno centro de Madrid, el Cine Palafox ha acogido durante una semana lo más destacado del género, con la presencia de invitados de primer nivel, preestrenos en exclusiva y una programación que ha contado con la proyección de Dark Path Chronicles (USA, 2013), nuevo montaje de la serie online sobre vampiros producida por Elizabeth Stanley, quien acudió al Festival para hablar sobre las escenas inéditas que se han agregado a esta versión para la gran pantalla.

 

Bajo la dirección de Mary Lambert (El cementerio viviente, 1989),   responsable, además, del guión, el largometraje narra la historia de Samantha, una adolescente que se verá inmersa en un mundo sobrenatural donde el tiempo y la energía aparecen distorsionados. Así, una encarnizada lucha entre el Bien y el Mal se librará en la ciudad de Los Ángeles y su homónima The Dark Path, poniendo en peligro su vida y la de sus amigos (Lisa, su hermana, y el Padre Raymond). Jurgen, un vampiro creado durante el Tercer Reich, despierta de su letargo para apresar a Samantha y beber su sangre.

Reunir todos los episodios y convertirlos en una cinta adaptada a las salas de cine no ha sido tarea fácil, amén de la grabación de nuevas escenas. La serie contaba inicialmente con siete episodios de unos cinco minutos de duración, con un elenco de actores jóvenes sometidos a la estética del vídeo-clip, del que Lambert es conocedora, y al prejuicio que a veces supone contar una historia cuando ya existen otros productos que mezclan adolescentes, sangre y vampiros modernos. Lambert declaraba en una entrevista que "Los Ángeles se convierte en un personaje más, donde la historia, la música y la forma de contarla son completamente distintas a todo lo que se haya visto anteriormente. La ciudad es, de forma natural, el lugar ideal para arriesgar tu alma".





9/5/13

Sexta Temporada de True Blood

La nueva temporada de True Blood ya tiene fecha de estreno. Será el próximo 16 de junio de 2013 en Estados Unidos cuando la ficción vampírica más transgresora de los últimos tiempos aterrice en las pantallas de HBO y, justo dos días después, en versión original subtitulada, en Canal + España.

Esta hornada de nuevos episodios contará con 10 capítulos marcados por la presencia de un nuevo productor ejecutivo, Brian Buckner (Spin City, Friends), que recoge el testigo de Mark Hudis tras la salida de Alan Ball de la serie, así como por la incorporación al reparto de Rutger Hauer (conocido entre los vampirófilos por haber interpretado recientemente al profesor Van Helsing en Drácula 3D, de Dario Argento, o por haber sido la inspiración de Ann Rice para crear a su personaje Lestat, o incluso por su papel en Buffy: The vampire slayer, donde da vida a Lothos; y también en Drácula III: Legacy, de Patrick Lussier, como el Conde; o en el remake televisivo de Salem's Lot, como el despiadado Kurt Barlow) y Arliss Howard (La chaqueta metálica, Medium).

Reconocida con más de treinta premios, entre ellos un Emmy y un Globo de Oro, True Blood es mucho más que una serie sobre vampiros y ha conseguido reformularse a sí misma para convertirse en un género propio con miles de seguidores en todo el mundo. Si quieres conocer el adelanto de la sexta temporada, ¡síguenos en Facebook!:


23/4/13

Noche de Libros: Vampiros

Con motivo de la celebración del Día del Libro, Fuera de Contexto organiza el I Blog Encuentro para hablar sobre uno de los temas que más nos gusta: los vampiros.

La cita será el próximo sábado 27 de abril, a las 19,30h. con el siguiente itinerario:

19,30h.: Casa del Lector. Asistiremos a la exposición "Drácula. Un monstruo sin reflejo", y departiremos sobre lo que nos ofrece la muestra, desde un punto de vista crítico.

21,30h.: Iniciaremos nuestra particular tertulia sobre el cine de vampiros, literatura y demás aspectos relacionados con este singular fenómeno en La Parada de los Monstruos.

23,30h.: Para aquellos que lo deseen, continuaremos la charla en una cervecería del centro de Madrid (opcional).

Más información en: www.facebook.com/events/599716520040150/

© Del film Van Helsing (Universal Pictures, 2004)

3/4/13

Ese otro cine

Lina Romay, en un momento de Mujer Vampiro (1973)
Ayer fallecía en Málaga a los 82 años Jess Franco (Jesús Franco, 1930-2013), uno de los más prolijos y controvertidos cineastas de ese otro cine que algunos han calificado de incómodo, pero que para muchos otros ha supuesto un aperturismo anclado en un género -la serie B- con mira internacional. 

Tanto es así, que muchas de sus películas se estrenaron en países como Francia, Suiza, Portugal o Italia durante la dictadura franquista, más asiduos a la experimentación en el séptimo arte y a la búsqueda de nuevas producciones, a pesar de que la crítica no siempre estuvo de su lado. En los últimos años, sin embargo, Jess Franco fue galardonado con el Goya de Honor a toda su carrera, y la SGAE está preparando una retrospectiva sobre su trayectoria cinematográfica (que, veremos el resultado, es lo que más pavor y terror provoca entre sus más fieles seguidores). Para el caso que nos ocupa, lo más granado de la filmografía del madrileño puede resumirse en las siguientes películas:

Fotograma de Vampyros Lesbos (1971)
El Conde Drácula (1970).- Lo más destacado es la participación de Christopher Lee y Klaus Kinski, como Drácula y Renfield, respectiva-mente, además de ser una de las primeras películas donde se muestra el proceso de rejuvenecimiento del Conde, tal y como se menciona en la novela. Probablemente por una cuestión de márketing derivada del éxito de otras producciones de Hammer Films, aprovechada por esta nueva versión, la crítica ha sido bastante condescendiente.

Las Vampiras (1971).- Cuenta con vagas reminiscencias a la obra de Bram Stoker, aspecto desmentido en numerosas ocasiones por el propio director, que no obstante se convertiría en algo recurrente durante toda su obra. Narra la historia de la condesa Nadine Carody, cuyo personaje convirtió a Soledad Miranda en uno de los mitos eróticos de la década. Vampirismo y sensualidad, erotismo y encuadres oníricos son algunas de sus características.

La hija de Drácula (1972).- No aporta ningún cambio significativo en la trama, salvo la inclusión de nuevos actores y vínculos de sangre -nunca mejor dicho- con respecto a las cintas que la preceden.

Mujer vampiro (1973).- Al igual que Las Vampiras, podemos encontrar diferentes títulos para un mismo film: El ataque de las vampiras presenta las desventuras sexuales de la condesa Von Karnstein en una de las historias más aburridas de lo que podría considerarse una saga "lésbico-vampiríca".


Vampire blues (1999).- De alguna forma, las incursiones vanguardistas del cine de Godard pueden apreciarse en el sello inconfundible de Jesús Franco, con una dominante cromática que oscila entre el rojo y el rosa, una banda sonora perturbada en ocasiones por el silencio extradiegético o la parquedad de los diálogos y una presencia masculina ocasional (de nuevo, el lesbio elemento domina la escena).

Vampire junction (2001).- Las preferencias por lo digital son bien conocidas por los seguidores del cine de Jess Franco. Es la estética de la repetición, del tedio, de la aleatoriedad, con un denominador común: el vampirismo como pretexto. 

Killer Barbys contra Drácula (2003).- Secuela de la que ya se rodara en 1996, nos recuerda a aquellas películas protagonizadas por Parchís, para uso y disfrute -y promoción discográfica- de sus alocados fans. No aporta absolutamente nada, pero sirve de ejemplo a la degradación que, dentro de lo que supone un género como éste, puede observarse en la etapa final -pornografía aparte- del cineasta.